Anunciada desde el 17 de Noviembre de 2003 cuando la Ley del Sector Ferroviario incorporó las Directivas Europeas – 91/440 y 2001/12 CE- que aconsejaban “liberalizar el sector para afrontar su desarrollo y modernizaron mediante la privatización y la alta velocidad”.
Esta ley, aprobada por el PP, recibió enmiendas a la totalidad de la
oposición de izquierdas, y tímidos comunicados de los sindicatos
verticales, CCOO, UGT y SEMAF, denunciando su “tendencia privatizadora”.
La llegada al poder de PSOE en 2004 aplazó su aplicación hasta que, el 31 de diciembre del 2005,
entro en vigor sin modificación alguna, y ahora sí, con la bendición de
la izquierda y el aplauso de los sindicatos. Luego el PP en el año
2015, y el gobierno PSOE –PODEMOS en 2022, actualizaron sus normas
privatizadoras para configurar la vigente Ley del Sector Ferroviario.
Cosas de la democracia.
Lo cierto es que, al margen de algunos matices políticos decorativos,
se trata de la misma ley que regula y define, como convertir el
servicio público ferroviario en un negocio lucrativo para las empresas
privadas del sector.
El proceso de conversión de un servicio público en un negocio rentable, impone al menos dos etapas perversas, en este caso, para el devenir del ferrocarril;
1ª – La separación, con independencia operativa y de
gestión, entre las Infraestructuras –vias, estaciones, instalaciones,
etc – y el Material Rodante –trenes -.
Para atender lo primero se creó el ente estatal ADIF que, vía
impuestos, debe garantizar las condiciones idóneas para que las empresas
privadas negocien con sus trenes.
Abordar esta fase del procesos implica romper la interrelación
complementaria rueda / rail, que debieran formar “un todo inseparable,
según recoge la ley ferroviaria de 1985 –primera de la democracia – , y
recomiendan los expertos. Mas como rectificar es de sabios, el grosero
error operativo, técnico, y económico, de separar vía y tren sigue
vigente, con la disculpa de que así lo exige la UE. Mentira. Francia por
ejemplo, tras un serio debate nacional, reconoció el error y devolvió
la gestión de la Infraestructura a su respetada empresa estatal
ferroviaria, SNCF.
Debo aclarar que la vía férrea es estrecha, de compleja reparación, y
de uso rígido sin apenas alternativas de tráfico ante situaciones
imprevistas. No son las anchas superficies de autopistas, ni las amplias
pistas de los aeropuertos, por ej., con operatividad flexible, y
múltiples alternativas de tráfico en caso de incidencias.
Por tanto, la construcción, uso, y mantenimiento de vías y trenes,
debieran considerarse en conjunto, como un todo integrado, pues
cualquier deficiencia en un elemento afecta directa e inmediatamente al
otro, a veces con trágicas consecuencias. Así nació y creció el
ferrocarril con compañías privadas –MZA, Ferrocarriles del Norte…- que
gestionaban y mantenían tanto los trenes, como las líneas por las que
circulaban, de las que en muchas ocasiones también eran constructoras .
2º – La segmentación de las diferentes tareas
productivas del servicio ferroviario –circulación, renovación,
mantenimiento, etc – externalizando y subcontratando su ejecución, de
forma independiente, entre diferentes empresas.
Antes, la RENFE atendía de modo integral el ferrocarril, cuidando con
mimo la pareja vía/tren con mas de 70.000 profesionales cualificados
para ejercer las distintas tareas como un todo integral, dando eficacia,
confort y seguridad al servicio. Pero desposeída de las
infraestructuras por ADIF, se convirtió en una empresa
semipública-privada con menos de 20.000 empleados. Y sujeta a la
competencia de otras empresas, con el fin de abaratar costes, fue
degradando la eficacia y mantenimiento de sus trenes, y reduciendo su
número de profesionales y el tiempo de su formación y practicas.
Así se creo un marco ferroviario donde se colaron trenes privados
–IRYO, OUIGO, COMSA, etc- en las franjas horarias que RENFE tuvo que
abandonar, y numerosas empresas –COBRA, ACCIONA, etc- con las que ADIF
contrata sus trabajos de infraestructura.
En este marco de plena competencia mercantil, para abaratar costes
desaparecieron las Brigadas de Vías y Obras, y se redujeron al mínimo
los empleos cualificados; de los coches de auscultación de vía nunca mas
se supo, hasta ahora … y para aumentar más las ganancias se
fragmentaron más la tareas, subcontratándolas a empresas cada vez
menores. Y como la naturaleza de la empresa privada es obtener el MAXIMO
BENEFICIO , subordinando lo demás a ese fin, para realizar la última
cadena de la externalización- pongamos renovar un pequeño tramo de vía-
llegan siempre, con perdón de Ibáñez, los “Pepe Gotera y Otilio” de
rigor, por ser los más baratos.
Por desgracia, esta epidemia privatizadora que
amenaza liquidar el llamado “estado del bienestar” , no ataca solo al
FFCC. Afecta a todos los servicios públicos ; a las miles de mujeres
victimas de los fallos sanitarios en Andalucía; a las miles de personas
abandonadas en las residencias madrileñas durante la pandemia;… o a las
miles de Ha de bosque pasto de las llamas por todo el pais . El mismo
virus privatizador.
Llegados aquí, aclaro que esto no es una crítica cínica de la tragedia “a toro pasado”. Es un grito de rabia
que me sale de lo mas hondo, un eco histórico que recuerda las
advertencias, y llamadas al debate sereno, al sentido común, y hasta la
lucha, para intentar evitar la catástrofe ferroviaria a la que conducen,
como una necesidad kantiana, la senda privatizadora y la separación
entre ADIF y RENFE.
Denuncias hechas por parte de personas, sindicatos- CNT y CGT-, y
Plataformas en Defensa del Ferrocarril, desde el desastre ferroviario de
1985. Entonces, recién incorporados a la UE, se cerraron casi 5000 km
de la red ferroviaria, y el ferrocarril empezó a verse como un negocio
económicamente rentable, y no como un servicio público. “RENFE cerrara
las líneas de largo recorrido que no cubran gastos”, decía su
presidenta, M. Sala. ¿¡Habrase visto mayor majadería¡?.
Pretender rentabilizar económicamente, o sea sacarle dinero contante y
sonante, a los servicios públicos- trenes, hospitales, escuelas, …-
implica convertir antes en dinero y tratarlos como tal, a los usuarios
–viajeros, enfermos, alumnos…- , a los trabajadores de los servicios y
hasta a los pajarillos del campo. ¡Habrase visto cosa tal!. Denunciamos y advertimos que la privatización traería funestas consecuencias para el ferrocarril,
y exigimos la reapertura de las líneas cerradas, pues algunas como la
“Vía de la Plata”, eran esenciales y lo siguen siendo, para la
integración y desarrollo armónico del territorio español. NI CASO.
En los años 90, en una tesina sobre el AVE, probé con datos, que
además del desastre privatizador, el AVE, cual saturno ferroviario,
acabaría devorando al ferrocarril. Por entonces para mejorarlo, se
diferenciaba la Velocidad Alta(VA): adaptación para velocidades
comerciales medias entre 180 y 200 km/h, con tramos punta de hasta 250
km/h, de la Alta Velocidad(AV): nuevo ferrocarril para velocidades
medias en torno a 250 km/h y velocidad punta de 300 km/h, o superior. La
diferencia está en que las exigencias materiales y energéticas de la
AV, junto a su permanente y minucioso mantenimiento, aumentan
exponencialmente su coste respecto a la VA, tal como reconocían los
técnicos, incluido J.Borrell, ministro de transportes en 1993.
Sirvan como ejemplo, la línea Madrid-Sevilla, construida en régimen
de AV y el corredor Mediterráneo, realizado en régimen de VA, ambos por
la misma época. El coste/km de la línea de AV Madrid- Sevilla resultó
300 millones mas caro, para reducir en 15 min el tiempo de viaje, caso
de haberla adaptado para AV. Y si además entre los 200 y 250 km/h de
velocidad media, se precisan distancias de 1000 km para acortar el
tiempo de viaje en una hora, tiempo que se estima puede influir en que
un viajero elija entre un medio de transporte mas caro o mas barato, la
AV solo se justifica si se traslada un número mínimo millonario de
viajeros, que en España solo se alcanza, a duras penas, en la línea
Madrid-Barcelona, y se realizan trayectos superiores a 800 km, muy
escasos en nuestro territorio.
Por tanto, solo una línea que atravesara la península, conectando las
tres ciudades millonarias en población- Lisboa, Madrid, Barcelona-
entre ellas y con Europa, tiene sentido para el AVE español. Sin
embargo, la actual red de AV, superpuesta a la red convencional,
despilfarra y consume todos los recursos necesarios para un ferrocarril
de verdad útil: un ferrocarril convencional adaptado a la VA, con sus
trenes de cercanías, regionales, de larga distancia, y de mercancías,
articulando el país. NI PUTO CASO.
Hoy con un gobierno progresista que presume de Ecoagenda 2030, Desarrollo Sostenible, Armarse para la Paz, y otras memeces, el transporte de mercancías por ferrocarril, el más eficaz, ecológico y económico, prácticamente está desaparecido,
no llega al 3% del total de mercancías frente al 12% en la UE, pese a
disponer de una red de casi 9000 km por la que apenas circulan trenes de
viajeros. Las cercanías que a principio de siglo estaban entre las
mejores del mundo por su fiabilidad, seguridad y puntualidad, ahora
piden disculpas días tras día sin excepción, por sus retrasos,
suspensiones y averías. De Rodalies ya, ni hablamos.
Resulta pues patético y morboso el espectáculo mediático que, en
torno a la tragedia de Adamuz, montaron aún en pleno duelo, partidos y
sindicatos. Los fascistas de Vox, partidarios de un estado
Social-Darwinista sin servicios públicos asistenciales, solo servicios
represivos, recaudatorios, y alienantes, junto a los darwinistas
sociales del PP, defensor del estado Neoliberal con servicios públicos
sufragados en sus infraestructuras por los impuestos generales, pero con
gestión privada para lucro de sus empresas, pidiendo responsabilidad
por falta de inversión pública, al gobierno progre PSOE-SUMAR, que
esconde y defiende el modelo actual privatizador del ferrocarril.
De otro lado, los sindicatos CC.OO, UGT, y SEMAF, cómplices
necesarios para la privatización y deterioro del ferrocarril, convocando
un simulacro de huelga para tapar su vergüenza, y seguir ocultando su
corrupción sindical: mas de un centenar de liberados, gente que llega a
la jubilación sin saber lo que es un madrugón, un turno, o una jornada
laboral, y cobrando el sueldo máximo de su residencia en su categoria;
miles de horas sindicales que han de realizar “gratis et amore” el resto
de conpas; y millones de euros en subvenciones directas del estado,
comunidades y empresas para las que trabajan. Curiosa corrupción ésta,
que casi nadie denuncia.
Compas ferroviarios en activo, amigas y amigos viajeros: mientras
persista la separación entre infraestructras y trenes, con ADIF y
RENFE; mientras los viajeros seamos considerados clientes comerciales, y
el servicio ferroviario explotado como un negocio, el tren no
recuperara sus propios atributos de fiabilidad, confort, y seguridad. ¡Que no os engañen los “cantos de sirenas” de partidos y sindicatos oficiales! .
Y ustedes, locos mandatarios, dejen ya de buscar tirafondos baratos,
bridas defectuosas, o soldaduras inadecuadas, con las que aliviar sus
conciencias. ¡Las cosas-causas están claras!, y esta es la CONCLUSIÓN:
la economía va bien, y para eso se deben sacrificar victimas inocentes
al dios Dinero, supremo regidor de nuestro orgulloso mundo Capitalista .
¿¡Dónde, cuándo, y quiénes seremos las victimas del próximo sacrificio
¡?.
José Ramón Palacios
Geógrafo y Maquinista Jefe del Tren AVE ( Jubilado )