lunes, 27 de abril de 2026

MANIFESTACIÓN 1 DE MAYO ÁVILA

 

Hoy no marchamos por nostalgia ni por ritual. Marchamos porque el presente arde y el futuro nos lo quieren arrebatar. Marchamos porque el trabajo sigue siendo explotación, porque la obediencia se nos impone como virtud, y porque la dignidad aún se negocia en mercados que nunca elegimos.


El viejo mundo —el de la jerarquía, la sumisión y el miedo— se resquebraja bajo nuestros pasos. No lo empujamos por capricho, sino por necesidad. Cada jornada laboral precaria, cada derecho recortado, cada vida subordinada al beneficio de unos pocos confirma que no hay reforma suficiente dentro de este sistema.

No hay futuro sin desobediencia.


Desobedecer es recordar que no nacimos para obedecer órdenes injustas. Es negarse a aceptar que la vida se reduzca a sobrevivir. Es organizarnos sin amos, construir sin permisos, resistir sin miedo. La desobediencia no es caos: es la semilla de un orden nuevo, nacido desde abajo, horizontal, solidario y libre.

Frente a quienes nos quieren aisladas, elegimos la comunidad. Frente a quienes nos quieren dóciles, elegimos la acción directa. Frente a quienes nos quieren cansadas, elegimos la lucha compartida.


Paz. Trabajo. Revolución.


Hablar de paz hoy no es ingenuidad: es una urgencia. Vivimos en un mundo atravesado por guerras abiertas y conflictos permanentes, donde millones de personas son desplazadas, explotadas o sacrificadas en nombre de intereses que nunca son los suyos. Las decisiones que conducen a la guerra se toman lejos de quienes la sufren, en despachos donde la vida humana se reduce a cifras, recursos o fronteras.


Nos dicen que la guerra es inevitable, que es parte del orden del mundo, que debemos elegir bando y aceptar sus reglas. Pero la guerra que nos imponen no es la nuestra. No luchamos por banderas ni por mercados, ni por los beneficios de élites políticas o económicas que jamás pisan el frente.

La paz que defendemos no es la paz del silencio, ni la paz de los cementerios, ni la paz impuesta por la fuerza. Es una paz construida desde abajo, desde la justicia social, desde la igualdad real y el fin de toda dominación. Porque no puede haber paz mientras exista explotación, mientras la riqueza de unos dependa de la miseria de otros, mientras la vida esté subordinada al poder y al beneficio.


Rechazamos un mundo donde la violencia es negocio y la guerra una industria. Rechazamos que nuestras vidas sean instrumentalizadas para sostener sistemas que necesitan del conflicto para perpetuarse.


Nuestra paz nace del apoyo mutuo, de la solidaridad entre pueblos, de la desobediencia a quienes nos empujan al enfrentamiento. Es la paz de quienes se niegan a matar y a morir por intereses ajenos. Es la paz que se construye organizándonos, resistiendo y creando alternativas.


Porque luchar por la paz hoy es también luchar contra las causas que hacen la guerra posible.
Y esa lucha —colectiva, consciente, insumisa— es ya una forma de revolución.


Hoy, como ayer, el anarcosindicalismo no pide permiso: construye alternativas. Desde los sindicatos de base, las redes de apoyo mutuo, las huelgas, las okupaciones, las cooperativas, las calles. Allí donde haya explotación, habrá resistencia. Allí donde haya obediencia, habrá rebeldía.


Que tiemblen quienes sostienen este mundo viejo.
Que se escuchen nuestras voces en cada trabajo en cada barrio, en cada rincón.


Porque no esperamos el futuro:
lo estamos creando.


¡Viva el Primero de Mayo!
¡Viva la lucha de la clase trabajadora!
¡Por la anarquía y el apoyo mutuo!


 

domingo, 5 de abril de 2026

[11 ABRIL] PRIMER ENCUENTRO LIBERTARIO (informal) ABULENSE


Para este sábado 11 de abril, convocamos en nuestro local, en la Calle Virgen de Covadonga de Ávila, el Primer Encuentro Libertario Abulense a partir de las 18 horas.

Pretendemos que sea una reunión informal, que sirva de punto de encuentro de las diferentes personas y sensibilidades que pululan por estas tierras y que de forma distendida, compartamos experiencias, proyectos e inquietudes, con la única pretensión de juntarnos y pasar la tarde charlando. 

Animamos a todas las personas con inquietudes libertarias y antiautoritarias a participar en el mismo, ya estén embarcadas en algún proyecto o no. 

Y aprovechando el Encuentro, haremos una pequeña visita guiada por la Biblioteca del Sindicato y tendremos montado el puesto de libros y publicaciones para poder echarle una ojeada.

Nuevamente, te animamos a participar en el mismo.

martes, 31 de marzo de 2026

Adamuz: Crónica de una tragedia anunciada

 


José Ramón Palacios

Geógrafo y Maquinista Jefe del Tren AVE ( Jubilado )

Anunciada desde el 17 de Noviembre de 2003 cuando la Ley del Sector Ferroviario incorporó las Directivas Europeas – 91/440 y 2001/12 CE- que aconsejaban “liberalizar el sector para afrontar su desarrollo y modernizaron mediante la privatización y la alta velocidad”.

Esta ley, aprobada por el PP, recibió enmiendas a la totalidad de la oposición de izquierdas, y tímidos comunicados de los sindicatos verticales, CCOO, UGT y SEMAF, denunciando su “tendencia privatizadora”.

La llegada al poder de PSOE en 2004 aplazó su aplicación hasta que, el 31 de diciembre del 2005, entro en vigor sin modificación alguna, y ahora sí, con la bendición de la izquierda y el aplauso de los sindicatos. Luego el PP en el año 2015, y el gobierno PSOE –PODEMOS en 2022, actualizaron sus normas privatizadoras para configurar la vigente Ley del Sector Ferroviario. Cosas de la democracia.

Lo cierto es que, al margen de algunos matices políticos decorativos, se trata de la misma ley que regula y define, como convertir el servicio público ferroviario en un negocio lucrativo para las empresas privadas del sector.

El proceso de conversión de un servicio público en un negocio rentable, impone al menos dos etapas perversas, en este caso, para el devenir del ferrocarril;

– La separación, con independencia operativa y de gestión, entre las Infraestructuras –vias, estaciones, instalaciones, etc – y el Material Rodante –trenes -.

Para atender lo primero se creó el ente estatal ADIF que, vía impuestos, debe garantizar las condiciones idóneas para que las empresas privadas negocien con sus trenes.

Abordar esta fase del procesos implica romper la interrelación complementaria rueda / rail, que debieran formar “un todo inseparable, según recoge la ley ferroviaria de 1985 –primera de la democracia – , y recomiendan los expertos. Mas como rectificar es de sabios, el grosero error operativo, técnico, y económico, de separar vía y tren sigue vigente, con la disculpa de que así lo exige la UE. Mentira. Francia por ejemplo, tras un serio debate nacional, reconoció el error y devolvió la gestión de la Infraestructura a su respetada empresa estatal ferroviaria, SNCF.

Debo aclarar que la vía férrea es estrecha, de compleja reparación, y de uso rígido sin apenas alternativas de tráfico ante situaciones imprevistas. No son las anchas superficies de autopistas, ni las amplias pistas de los aeropuertos, por ej., con operatividad flexible, y múltiples alternativas de tráfico en caso de incidencias.

Por tanto, la construcción, uso, y mantenimiento de vías y trenes, debieran considerarse en conjunto, como un todo integrado, pues cualquier deficiencia en un elemento afecta directa e inmediatamente al otro, a veces con trágicas consecuencias. Así nació y creció el ferrocarril con compañías privadas –MZA, Ferrocarriles del Norte…- que gestionaban y mantenían tanto los trenes, como las líneas por las que circulaban, de las que en muchas ocasiones también eran constructoras .

– La segmentación de las diferentes tareas productivas del servicio ferroviario –circulación, renovación, mantenimiento, etc – externalizando y subcontratando su ejecución, de forma independiente, entre diferentes empresas.

Antes, la RENFE atendía de modo integral el ferrocarril, cuidando con mimo la pareja vía/tren con mas de 70.000 profesionales cualificados para ejercer las distintas tareas como un todo integral, dando eficacia, confort y seguridad al servicio. Pero desposeída de las infraestructuras por ADIF, se convirtió en una empresa semipública-privada con menos de 20.000 empleados. Y sujeta a la competencia de otras empresas, con el fin de abaratar costes, fue degradando la eficacia y mantenimiento de sus trenes, y reduciendo su número de profesionales y el tiempo de su formación y practicas.

Así se creo un marco ferroviario donde se colaron trenes privados –IRYO, OUIGO, COMSA, etc- en las franjas horarias que RENFE tuvo que abandonar, y numerosas empresas –COBRA, ACCIONA, etc- con las que ADIF contrata sus trabajos de infraestructura.

En este marco de plena competencia mercantil, para abaratar costes desaparecieron las Brigadas de Vías y Obras, y se redujeron al mínimo los empleos cualificados; de los coches de auscultación de vía nunca mas se supo, hasta ahora … y para aumentar más las ganancias se fragmentaron más la tareas, subcontratándolas a empresas cada vez menores. Y como la naturaleza de la empresa privada es obtener el MAXIMO BENEFICIO , subordinando lo demás a ese fin, para realizar la última cadena de la externalización- pongamos renovar un pequeño tramo de vía- llegan siempre, con perdón de Ibáñez, los “Pepe Gotera y Otilio” de rigor, por ser los más baratos.

Por desgracia, esta epidemia privatizadora que amenaza liquidar el llamado “estado del bienestar” , no ataca solo al FFCC. Afecta a todos los servicios públicos ; a las miles de mujeres victimas de los fallos sanitarios en Andalucía; a las miles de personas abandonadas en las residencias madrileñas durante la pandemia;… o a las miles de Ha de bosque pasto de las llamas por todo el pais . El mismo virus privatizador.

Llegados aquí, aclaro que esto no es una crítica cínica de la tragedia “a toro pasado”. Es un grito de rabia que me sale de lo mas hondo, un eco histórico que recuerda las advertencias, y llamadas al debate sereno, al sentido común, y hasta la lucha, para intentar evitar la catástrofe ferroviaria a la que conducen, como una necesidad kantiana, la senda privatizadora y la separación entre ADIF y RENFE.

Denuncias hechas por parte de personas, sindicatos- CNT y CGT-, y Plataformas en Defensa del Ferrocarril, desde el desastre ferroviario de 1985. Entonces, recién incorporados a la UE, se cerraron casi 5000 km de la red ferroviaria, y el ferrocarril empezó a verse como un negocio económicamente rentable, y no como un servicio público. “RENFE cerrara las líneas de largo recorrido que no cubran gastos”, decía su presidenta, M. Sala. ¿¡Habrase visto mayor majadería¡?.

Pretender rentabilizar económicamente, o sea sacarle dinero contante y sonante, a los servicios públicos- trenes, hospitales, escuelas, …- implica convertir antes en dinero y tratarlos como tal, a los usuarios –viajeros, enfermos, alumnos…- , a los trabajadores de los servicios y hasta a los pajarillos del campo. ¡Habrase visto cosa tal!. Denunciamos y advertimos que la privatización traería funestas consecuencias para el ferrocarril, y exigimos la reapertura de las líneas cerradas, pues algunas como la “Vía de la Plata”, eran esenciales y lo siguen siendo, para la integración y desarrollo armónico del territorio español. NI CASO.

En los años 90, en una tesina sobre el AVE, probé con datos, que además del desastre privatizador, el AVE, cual saturno ferroviario, acabaría devorando al ferrocarril. Por entonces para mejorarlo, se diferenciaba la Velocidad Alta(VA): adaptación para velocidades comerciales medias entre 180 y 200 km/h, con tramos punta de hasta 250 km/h, de la Alta Velocidad(AV): nuevo ferrocarril para velocidades medias en torno a 250 km/h y velocidad punta de 300 km/h, o superior. La diferencia está en que las exigencias materiales y energéticas de la AV, junto a su permanente y minucioso mantenimiento, aumentan exponencialmente su coste respecto a la VA, tal como reconocían los técnicos, incluido J.Borrell, ministro de transportes en 1993.

Sirvan como ejemplo, la línea Madrid-Sevilla, construida en régimen de AV y el corredor Mediterráneo, realizado en régimen de VA, ambos por la misma época. El coste/km de la línea de AV Madrid- Sevilla resultó 300 millones mas caro, para reducir en 15 min el tiempo de viaje, caso de haberla adaptado para AV. Y si además entre los 200 y 250 km/h de velocidad media, se precisan distancias de 1000 km para acortar el tiempo de viaje en una hora, tiempo que se estima puede influir en que un viajero elija entre un medio de transporte mas caro o mas barato, la AV solo se justifica si se traslada un número mínimo millonario de viajeros, que en España solo se alcanza, a duras penas, en la línea Madrid-Barcelona, y se realizan trayectos superiores a 800 km, muy escasos en nuestro territorio.

Por tanto, solo una línea que atravesara la península, conectando las tres ciudades millonarias en población- Lisboa, Madrid, Barcelona- entre ellas y con Europa, tiene sentido para el AVE español. Sin embargo, la actual red de AV, superpuesta a la red convencional, despilfarra y consume todos los recursos necesarios para un ferrocarril de verdad útil: un ferrocarril convencional adaptado a la VA, con sus trenes de cercanías, regionales, de larga distancia, y de mercancías, articulando el país. NI PUTO CASO.

Hoy con un gobierno progresista que presume de Ecoagenda 2030, Desarrollo Sostenible, Armarse para la Paz, y otras memeces, el transporte de mercancías por ferrocarril, el más eficaz, ecológico y económico, prácticamente está desaparecido, no llega al 3% del total de mercancías frente al 12% en la UE, pese a disponer de una red de casi 9000 km por la que apenas circulan trenes de viajeros. Las cercanías que a principio de siglo estaban entre las mejores del mundo por su fiabilidad, seguridad y puntualidad, ahora piden disculpas días tras día sin excepción, por sus retrasos, suspensiones y averías. De Rodalies ya, ni hablamos.

Resulta pues patético y morboso el espectáculo mediático que, en torno a la tragedia de Adamuz, montaron aún en pleno duelo, partidos y sindicatos. Los fascistas de Vox, partidarios de un estado Social-Darwinista sin servicios públicos asistenciales, solo servicios represivos, recaudatorios, y alienantes, junto a los darwinistas sociales del PP, defensor del estado Neoliberal con servicios públicos sufragados en sus infraestructuras por los impuestos generales, pero con gestión privada para lucro de sus empresas, pidiendo responsabilidad por falta de inversión pública, al gobierno progre PSOE-SUMAR, que esconde y defiende el modelo actual privatizador del ferrocarril.

De otro lado, los sindicatos CC.OO, UGT, y SEMAF, cómplices necesarios para la privatización y deterioro del ferrocarril, convocando un simulacro de huelga para tapar su vergüenza, y seguir ocultando su corrupción sindical: mas de un centenar de liberados, gente que llega a la jubilación sin saber lo que es un madrugón, un turno, o una jornada laboral, y cobrando el sueldo máximo de su residencia en su categoria; miles de horas sindicales que han de realizar “gratis et amore” el resto de conpas; y millones de euros en subvenciones directas del estado, comunidades y empresas para las que trabajan. Curiosa corrupción ésta, que casi nadie denuncia.

Compas ferroviarios en activo, amigas y amigos viajeros: mientras persista la separación entre infraestructras y trenes, con ADIF y RENFE; mientras los viajeros seamos considerados clientes comerciales, y el servicio ferroviario explotado como un negocio, el tren no recuperara sus propios atributos de fiabilidad, confort, y seguridad. ¡Que no os engañen los “cantos de sirenas” de partidos y sindicatos oficiales! .

Y ustedes, locos mandatarios, dejen ya de buscar tirafondos baratos, bridas defectuosas, o soldaduras inadecuadas, con las que aliviar sus conciencias. ¡Las cosas-causas están claras!, y esta es la CONCLUSIÓN: la economía va bien, y para eso se deben sacrificar victimas inocentes al dios Dinero, supremo regidor de nuestro orgulloso mundo Capitalista . ¿¡Dónde, cuándo, y quiénes seremos las victimas del próximo sacrificio ¡?.

José Ramón Palacios

Geógrafo y Maquinista Jefe del Tren AVE ( Jubilado )

lunes, 16 de marzo de 2026

viernes, 6 de marzo de 2026

[8 M] Hasta desbordar su mundo

 


Nosotras sabemos que los fascistas siempre han estado ahí. Aunque ahora se les oiga más, aunque ahora sean más. Aunque cada vez aparezcan de manera más recurrente y descarnada en nuestros algoritmos, en nuestros centros de trabajo, en nuestras casas, en nuestros parques, en nuestros paseos. Pensamos en los fascistas y en los socialdemócratas que los amparan y sentimos rabia. Nos damos cuenta, cada día, de cómo su labor —como siempre ha sido— no es solo nuestra censura, sino que sobre todo es coacción: es la imposición sistémica para existir dentro de sus marcos, de sus leyes, de sus discursos.  

Aunque nosotras, las mujeres trabajadoras, jamás encajaremos en esos límites. Desde la izquierda institucional hasta las posturas aún más reaccionarias, se llenan la boca con lo que, según ellos, «somos las mujeres». Nos definen un tipo de cuerpo, una manera de vestir, una sexualidad muy concreta, unos oficios que, al parecer, nos dignifican. 

Pero nosotras no cabemos ahí. En esos márgenes tan rígidos, en su estrecho imaginario, nosotras no estamos. Porque somos las que han eliminado de la historia, de los relatos, como si nunca hubiéramos tenido agencia, como si no hubiéramos tomado ninguna decisión ni significado ningún cambio. Somos cuerpos que se cuidan, a sí mismas, fuera de sus miradas juiciosas, solo por nuestra salud y nuestro disfrute. Somos cuerpos que cambian a su antojo y se adornan si quieren, pero no como ellos querrían. Y que defienden su identidad, su expresión, su estar en el mundo.

Nuestros cuerpos también cuidan y sostienen y acompañan y son cuidados, sostenidos y acompañados por las que son como nosotras. Y combinamos todo este trabajo reproductivo con el trabajo productivo condenando nuestra salud por culpa de este sistema miserable. También algunas somos migrantes y se revuelven porque tal vez nuestro color de piel o alguna de nuestras expresiones culturales, según ellos, les ataca. Y somos las locas, las exageradas; las frígidas o las que desearon demasiado; las que hablan muy fuerte o las que siempre callan. 

Porque algunas somos madres, quizá felices, pero también somos las arrepentidas, y, seguro, las cansadas, porque la crianza nunca fue compatible con este sistema que nos asfixia. Y otras somos niñas, aunque la crueldad de tantos y su abultado poder nos robe a veces la infancia. Y somos hijas, sobrinas, abuelas, tías o ninguna de esas cosas. 

Somos las que, todos los días, infatigables, ponemos en práctica el apoyo mutuo para no dejarnos caer las unas a las otras. Nos tendemos las manos y nos las ofrecemos, por más que nos encierren, como a las compañeras de la Suiza; por más que sus miradas nos señalen, nos expulsen, nos ahoguen.  

Sabemos que la historia no es lineal y que los derechos adquiridos hay que defenderlos. Y que podemos conquistar nuevos, porque organizadas no pueden con nosotras. El antifascismo, sin embargo, sí que nos define. Así que hoy, como siempre, nos tendrán enfrente.  

Porque desbordamos su mundo. Y lo derribaremos hasta construir el nuestro, el nuevo, en el que sabemos que cabemos todas. Este 8M, como todos los días, seguiremos luchando.  

Organizadas. Juntas. Diversas.