lunes, 3 de junio de 2019

Ya está disponible el BICEL nº 27, Boletin de la Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo

Ya está disponible el BICEL nº 27Ya tenemos impreso el nuevo número del BICEL, dedicado en esta ocasión al 80 aniversario del Exilio Confederal y Libertario. Te lo puedes descargar aquí: BICEL27.pdf  o solicitar una copia en papel a nuestro mail: fal@cnt.es (los socios y socias lo recibirán por correo ordinario a lo largo de los próximos días).  Y si vives en Madrid o alrededores, también puedes acercarte a la caseta nº 5 de la FAL en la Feria del Libro de Madrid para conseguir tu ejemplar
Como aperitivo del contenido, va el editorial de este número:
EL EXILIO DE UNA REVOLUCION LIBERTARIA CAMINO DEL OLVIDO
Durante la primavera de 1939 una parte importante del pueblo español sufrió una desgracia parecida a la de su propia derrota militar ante el ejército franquista: el exilio.
Ante la negativa del gobierno de Negrín, siervo de Stalin, para negociar la derrota, ya inevitable en aquellos momentos de la guerra, y permitir organizar la evacuación ordenada de los revolucionarios en peligro, desde finales de marzo de 1939 y para evitar la brutal represión franquista, cientos de miles de combatientes, mujeres, niños, y ancianos se vieron forzados a una huida caótica a pie hacia territorio francés, o en los escasos barcos disponibles, hacia las costas africanas y americanas . Mas allá de la frontera encontraron la hostilidad de los gobiernos que nunca apoyaron a la República española por miedo al contagio revolucionario de sus pueblos.
Quienes no pudieron escapar, sufrieron un exilio interior aún peor, resistiendo a la desesperada como “maquis”, ocultándose como “topos”, o cambiando constantemente de identidad y asentamiento para intentar evitar los campos de concentración, las cárceles, las torturas y los fusilamientos indiscriminados con los que el franquismo asesinó a cientos de miles de personas.
A todos ellos el exilio les obligó a reiniciar una vida difícil en circunstancias adversas lejos de sus familias, amigos y su entorno. Como escribe Federica Montseny “… en Francia fuimos peor tratados que los prisioneros de guerra alemanes”. Pero lo que aún más le dolía de la vida, era el ver convertido en pesadilla su sueño revolucionario al ser expulsados de ese mundo, en verdad nuevo, un mundo de amor libre, de justicia y de libertad que latía en sus corazones, y que con tanta ilusión habían forjado, para dejarlo ahora atrás, brutalmente aniquilado por el franquismo.
Y fue, justamente, el miedo a la influencia y fascinación que ese nuevo mundo producía en la gente, lo que hizo a la poderosa Unión Soviética exigir a su partido comunista español la condición de acabar con la revolución, para intervenir a favor de la republica burguesa; y lo que llevó a las democracias occidentales a dejar abandonados a los combatientes revolucionarios a merced del poder militar del ejército golpista, apoyado por todas las grandes potencias fascistas del momento. El miedo a la vida de los estados modernos provocó la muerte de la revolución libertaria, el sacrificio del pueblo, y el exilio de sus protagonistas.
Hoy 80 años mas tarde la historiografía oficial en todas sus facetas, radio, TV, cine, libros, etc., pretende certificar que nunca existió tal revolución. Según los voceros del poder y sus lacayos de izquierda, lo que ocurrió en julio de 1936 fue: un golpe de estado contra el gobierno de la República, que originó una especie de locura colectiva en forma de guerra civil, de la que todos deberíamos avergonzarnos, donde la mitad de los españoles se afanaron, durante tres años, en intentar matar a la otra mitad. Eso fue todo según ellos, lo demás, exilio, silencio, y olvido.
Y es que, como nos recuerda Heleno Saña en su libro La revolución libertaria: “cuando la realidad se compone, como en el mundo actual, de monstruos abstractos como el Capital, el Estado, o el Mercado, el proyecto utópico que nutre el ideario anarquista es lo único realmente concreto", y ese ideario con sus formas organizativas de asamblea, autonomía, autogestión, federalismo, y sus aspiraciones de abolir el Estado y el Capital-Dinero, asusta, sobremanera, a esos monstruos abstractos, conscientes de que su pretendido poder solo radica en la creencia popular “de que son necesarios y todopoderosos”.
Por tanto, no hay mas reconocimiento ni homenaje posible al exilio, que dar fe de que “un mundo nuevo es posible”, defendiendo y difundiendo la obra revolucionaria de los exiliados, hasta recuperar la ilusión, adhesión y simpatía que su aventura provocaba en aquellos momentos.
Desde la FAL, en nuestros archivos, en nuestra actividad, y en nuestros corazones mantendremos siempre el recuerdo vivo de que las únicas cosas de verdad importantes, las crean las gentes del pueblo llano, a lo largo del tiempo y en todos los lugares, cuando ponen en marcha procesos revolucionarios como el de 1936 en España, donde nuevas relaciones y valores permiten a los pueblos recuperar la vida en libertad, siempre que un nuevo poder no la vuelva a sepultar.
Esta es nuestra humilde contribución a tan merecido homenaje.
José Ramón Palacios
Presidente de la Fundación Anselmo Lorenzo
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Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo
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