lunes, 18 de mayo de 2015

EL 24 DE MAYO, NOSOTRAS NO VOTAMOS

El día 24 de mayo hay elecciones de nuevo.
Esta vez toca elegir alcaldes y, en buena parte del Estado español,también presidentes de comunidad.
Los partidos políticos y las instituciones nos dicen que es tiempo de elegir a nuestros gobernantes, a quienes nos representarán durante cuatro años, a quienes dicen harán de solventar nuestros problemas su quehacer diario…Pero no les cree nadie.
El pueblo sabe que la política está podrida: corrupción, privilegios, falta de honestidad… Nadie se cree ya el cuento de que en democracia manda el pueblo porque sabemos que, gobierne quien gobierne, siempre mandarán los mismos.
Es el poder del dinero quien ha diseñado el tablero y puesto las reglas.
Mientras sigamos jugando a su maldito juego, nada podrá cambiar. De poco vale esperar cambios profundos metiendo sangre nueva en las instituciones. Hay una vieja verdad que a cada tanto reverdece: el poder corrompe a quien lo ostenta.
Precisamente por eso, no podemos aspirar a transformar la sociedad desde los parlamentos, ni siquiera en el ámbito municipal; nosotros y nosotras, las gentes de CNT, pensamos que no se puede construir un mundo nuevo, más libre e igualitario, utilizando las herramientas que nos dieron los amos.
Es tiempo de tomar la vida en nuestras manos y dejar de confiar en políticos, mesías y supuestos benefactores.
Los trabajadores y trabajadoras, el pueblo, no podemos seguir esperando.
De nada vale criticar a los políticos si luego, a la hora de la verdad, se acude a las urnas y nos quedamos de brazos cruzados.
Nuestra pasividad está legitimando el robo, el abuso de los que más tienen, la angustiante falta de libertad.
Hay que lanzarse decididamente a la conquista de una nueva sociedad donde, por encima de todo, prime la justicia social, donde la economía esté al servicio del pueblo (y no al revés).
Tampoco basta con salir a la calle puntualmente.
Día a día tenemos que ser más los que hemos dicho basta, las que hemos decidido organizarnos en los barrios, en las fábricas y empresas,los que hemos decidido no volver a confiar en sus palabras.
Tenemos razones de sobra para dejar de obedecer sus normas.
Nos quieren atados de pies y manos; así que, antes que nada, dejemos de acatar el dictado de los que quieren dominarnos: que no votar signifique hacernos responsables de nuestros propios problemas, que no votar sea un ejemplo de que hemos apostado por cambiar la sociedad desde la base y entre iguales.
También hay motivos para la esperanza.
Los años de crisis económica han hecho que miles de personas levanten la cabeza para buscar ayuda entre los suyos.
Cada vez hay más gente organizada, luchando en multitud de espacios, para ponerle freno a este desastre permanente llamado capitalismo. Se cuentan por miles las victorias invisibles de los de abajo.
Cada desahucio parado, cada huelga ganada, cada derecho laboral que hacemos valer, cada vez que nos organizamos para no dejarnos pisotear, estamos demostrando que no necesitamos a los políticos para resolver nuestros problemas y que la solidaridad funciona.
Pero no basta con eso.
Debemos ser capaces de tomar las decisiones en común, sin que nadie tenga el privilegio de representarnos permanentemente; confiemos pues, antes que nada, en nuestra capacidad para luchar al margen de líderes políticos y liberados sindicales.
Es tiempo de hacer frente a los que mandan empezando por abajo.
Hay que seguir construyendo: en cada plaza, en cada barrio, en cada pueblo, en cada centro de enseñanza, en cada fábrica, no perdamos el tiempo eligiendo a los que, una y otra vez, nos volverán a traicionar, y vamos a juntarnos para defender nuestros derechos, hacer valer nuestra manera más libre e igualitaria de ver el mundo y avanzar en la conquista de una nueva sociedad que nazca de las ruinas de este sistema criminal que pretende arrebatarnos el futuro y la esperanza.
Los trabajadores y trabajadoras de la CNT lo tenemos claro: no se trata de votar para cambiar de amo ni de confiar nuestros problemas a ningún político o liberado sindical de turno, se trata, más bien, de enfrentar el reto de luchar por lo que es nuestro sin delegar en nadie, organizando nuestro esfuerzo y nuestras ganas de vivir de otra manera, en un mundo más libre y justo.
Por eso mismo, el 24 de mayo:
¡¡Nosotras No Votamos!!.
Anarcosindicalismo: 365 días de lucha, 365
días construyendo autogestión.

¿Quieres cultura, libertad, igualdad, justicia?
Pues ve y conquístalas, no quieras que otros vengan a dártelas.
Ricardo MELLA